La European Migration Network (EMN) y la Organisation for Economic Co‑operation and Development (OCDE) han realizado de manera conjunta una investigación que identifica los problemas de integración sostenible en el mercado laboral.
La Comisión Europea ha dado a conocer un nuevo estudio conjunto elaborado por la Red Europea de Migración (EMN) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) sobre la integración sostenible en el mercado laboral de las personas nacionales de terceros países. El informe analiza las políticas e instrumentos aplicados en 25 países miembros de la EMN para facilitar el aprovechamiento de las competencias profesionales de las personas migrantes y reducir el desajuste entre su formación y los puestos de trabajo que desempeñan.
La sobrecualificación continúa siendo uno de los principales retos
El estudio concluye que muchas personas nacionales de terceros países desempeñan trabajos por debajo de su nivel de cualificación, una situación que repercute negativamente tanto en sus oportunidades profesionales como en el aprovechamiento del talento disponible.
La investigación explica que es frecuente que personas con formación especializada acepten empleos de menor cualificación, como dentistas que trabajan como auxiliares dentales o médicas y médicos que desempeñan tareas de cuidados, debido a las dificultades para acceder a puestos acordes con su experiencia y formación. Esta situación favorece la sobrecualificación, reduce los ingresos y supone una infrautilización de competencias en los mercados laborales de los países de acogida.
El idioma, el reconocimiento de cualificaciones y la conciliación dificultan la integración laboral
Entre los principales factores que explican este desajuste, el estudio identifica la limitada competencia lingüística, los obstáculos para el reconocimiento de títulos y cualificaciones profesionales —incluidas las dificultades para aportar la documentación necesaria— y las limitaciones relacionadas con el acceso a servicios asequibles de cuidado infantil.
Según el informe, estos factores ralentizan la integración laboral y hacen que las personas nacionales de terceros países tengan una mayor probabilidad que la población nacida en el país de desempeñar empleos para los que están sobrecualificadas, una diferencia que, además, suele mantenerse incluso después de varios años de residencia.
Los países impulsan nuevas medidas para aprovechar mejor las competencias de las personas migrantes
El estudio recoge una amplia variedad de iniciativas desarrolladas por los países participantes para mejorar el reconocimiento y el aprovechamiento de las competencias profesionales de las personas migrantes.
Entre ellas destacan los procedimientos de reconocimiento de cualificaciones, los servicios de orientación profesional, la formación en idiomas, los programas de actualización y reciclaje profesional y diversas iniciativas dirigidas a sectores con escasez de mano de obra.
Asimismo, el informe pone de relieve el papel desempeñado por los ministerios y las instituciones educativas en el diseño de estas políticas, así como la contribución de municipios, administraciones territoriales, organizaciones no gubernamentales y agentes sociales, entre ellos las organizaciones sindicales, que prestan apoyo mediante cursos de integración, orientación y servicios de intermediación laboral.
Persisten barreras estructurales para acceder a un empleo acorde con la formación
A pesar de los avances, la investigación identifica varios desafíos que siguen dificultando la integración sostenible de las personas nacionales de terceros países.
Entre ellos destacan la insuficiente oferta de formación lingüística avanzada, la complejidad de los procedimientos de homologación y reconocimiento de cualificaciones, así como determinadas barreras por parte de las empresas, entre ellas la discriminación y el desconocimiento de la normativa aplicable a la contratación de personas extranjeras.
La cooperación entre administraciones, empleadores y agentes sociales mejora los resultados
Como conclusión, el estudio señala que las experiencias más eficaces son aquellas que combinan distintas medidas de apoyo de forma coordinada.
Las buenas prácticas identificadas integran el reconocimiento de competencias, la formación lingüística y la capacitación profesional, al tiempo que fortalecen la colaboración entre administraciones públicas, empleadores, organizaciones sociales y servicios especializados para facilitar una integración laboral más estable y ajustada a las capacidades de las personas migrantes.