El discurso vinculado a la inseguridad ciudadana concentró más de ocho de cada diez mensajes de odio detectados y las personas del Norte de África siguieron siendo el principal grupo diana.
El Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (OBERAXE), dependiente de la Secretaría de Estado de Migraciones, identificó durante el mes de mayo de 2026 un total de 31.003 contenidos de discurso de odio y narrativas discriminatorias en redes sociales. El dato procede del sistema FARO, la herramienta de monitorización desarrollada para detectar, analizar y notificar contenidos racistas, xenófobos, islamófobos, antisemitas y antigitanos presentes en internet.
El informe mensual refleja además una mejora en la respuesta de las plataformas digitales, que retiraron el 65% de los contenidos reportados, nueve puntos porcentuales más que en abril, cuando la tasa de retirada fue del 56%.
La colaboración con las plataformas impulsa el aumento de las retiradas
Más de la mitad de los contenidos eliminados fueron retirados a través de la figura del trusted flagger o comunicante fiable. Esta vía concentró el 53% de todas las retiradas, frente al 48% registrado el mes anterior.
Por su parte, las notificaciones realizadas como usuario ordinario alcanzaron una tasa de retirada del 12%, cuatro puntos más que en abril.
En cuanto a los tiempos de respuesta, el 8% de los contenidos fue eliminado durante las primeras 24 horas tras la notificación y otro 4% adicional desapareció durante la semana siguiente.
TikTok y X alcanzan una tasa de retirada del 90%
Las diferencias entre plataformas continúan siendo significativas.
TikTok registró la mayor eficacia, con una retirada del 90% de los contenidos notificados. Además, el 31% de esas eliminaciones se produjo durante las primeras 24 horas.
X también alcanzó una tasa de retirada del 90%, destacando el peso de la vía trusted flagger, utilizada en el 96% de los contenidos finalmente eliminados.
Instagram retiró el 77% de los contenidos reportados, mejorando en doce puntos los resultados del mes anterior. Facebook registró una tasa de retirada del 51%, mientras que YouTube alcanzó el 19%.
Las narrativas que presentan a determinados colectivos como una amenaza siguen siendo mayoritarias
El análisis del contenido detectado muestra que el 53% de los mensajes presentaba a los grupos diana como una amenaza para la sociedad, manteniéndose como la narrativa predominante.
Los contenidos que deshumanizan o degradan gravemente a determinados colectivos representaron el 23% del total y registraron el incremento más significativo respecto al mes anterior, al aumentar diez puntos porcentuales.
Por su parte, los mensajes que promovían la expulsión de determinados grupos descendieron hasta el 21%, nueve puntos menos que en abril.
Las llamadas directas a la violencia, los mensajes de descrédito o aquellos que alababan ataques contra colectivos concretos representaron porcentajes mucho menores, situándose en torno al 1% en cada categoría.
El lenguaje agresivo aparece en casi nueve de cada diez mensajes
El boletín destaca el elevado nivel de hostilidad presente en los contenidos monitorizados.
El 87% de los mensajes utilizó lenguaje agresivo explícito, mientras que un 7% recurrió a la ironía o al sarcasmo.
Además, el 34% incorporó imágenes, vídeos, memes o lenguaje codificado, formatos que aumentan la capacidad de difusión de estos mensajes y dificultan su detección automática.
Las personas del Norte de África concentran el mayor volumen de contenidos de odio
Las personas originarias del Norte de África continuaron siendo el principal grupo afectado por los contenidos detectados. Este colectivo apareció como objetivo en el 78% de los mensajes analizados, lo que supone un incremento de 24 puntos porcentuales respecto al mes anterior.
También fueron objeto frecuente de discursos de odio las personas musulmanas, presentes en el 25% de los contenidos detectados, y las personas afrodescendientes, que aparecieron en el 11% de los casos.
Otros colectivos mencionados fueron las personas inmigrantes y las procedentes de Latinoamérica, aunque con una presencia significativamente menor.
La inseguridad ciudadana concentra el 82% de los discursos de odio
La inseguridad ciudadana volvió a ser el principal elemento utilizado para justificar o alimentar narrativas discriminatorias, concentrando el 82% de todos los contenidos detectados.
A gran distancia aparecen otros temas como las políticas públicas y la llegada de embarcaciones, ambos con un 5%, seguidos por el terrorismo y las agresiones sexuales, con un 4%, y los conflictos armados, con un 3%.
El informe refleja así la persistencia de discursos que vinculan de forma recurrente a determinados colectivos de origen migrante con problemas de seguridad, una de las principales narrativas identificadas por el sistema de monitorización.
El sistema FARO monitoriza diariamente cinco redes sociales
La monitorización realizada por el OBERAXE se desarrolla de forma diaria durante todo el año y abarca Facebook, Instagram, TikTok, YouTube y X.
El sistema FARO, implantado gracias a la colaboración entre el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y LALIGA, utiliza herramientas de inteligencia artificial entrenadas para detectar contenidos de odio en redes sociales.
El trabajo es realizado por un equipo compuesto por seis personas monitorizadoras y dos profesionales responsables de coordinación y análisis.
Según la metodología del OBERAXE, la monitorización se centra exclusivamente en contenidos publicados en español y en mensajes dirigidos contra personas o colectivos por motivos racistas, xenófobos, islamófobos, antisemitas o antigitanos. Cuando un contenido puede constituir delito, la información se traslada a la Fiscalía General del Estado.
Una herramienta para orientar políticas públicas contra el racismo y la xenofobia
El OBERAXE considera que la monitorización sistemática del discurso de odio constituye una herramienta esencial para conocer la evolución de las narrativas discriminatorias en el entorno digital y mejorar las estrategias de prevención.
La información obtenida permite orientar el diseño de políticas públicas, fortalecer la colaboración con las plataformas digitales y contribuir a la lucha contra el racismo, la xenofobia y otras formas de intolerancia en internet.