Por un Trabajo Digno, es un proyecto de la Comisión Ejecutiva Confederal de UGT, iniciado en el año 2006 gracias a la financiación de la Dirección General de Inclusión y Atención Humanitaria, del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones (MISSM), y desde el año 2007 también cofinanciado por el Fondo Social Europeo (FSE), en el marco de los distintos Programas Operativos (“P.O. Lucha contra la discriminación 2007-2013”, “P. O. de Inclusión Social y de la Economía Social 2014-2020” y “Programa de Inclusión Social, Garantía Infantil y Lucha contra la Pobreza 2021-2027 FSE+”). Este proyecto de sensibilización, tiene como objetivo prevenir la discriminación en el acceso y permanencia en el empleo así como promover la igualdad de trato en el ámbito laboral entre las personas nacionales de terceros países y la población autóctona. Entre sus acciones: sensibilizar a la sociedad mediante el Boletín Por un Trabajo Digno; informar a los trabajadores y trabajadoras sobre sus derechos y obligaciones en el ámbito laboral, elaborando y difundiendo material informativo específico; y realizar campañas de sensibilización contra la discriminación y los prejuicios como la campaña #TrabajoLibreDeBulos; dedicando siempre una especial atención a las mujeres trabajadoras extranjeras no comunitarias, así como a las personas de nacionalidad extracomunitaria que se encuentran en situación de riesgo de pobreza o exclusión.

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La ONU advierte: los recortes sociales están alimentando el auge de la extrema derecha

Olivier De Schutter denuncia políticas que estigmatizan a las personas en pobreza

El relator especial de la ONU sobre pobreza extrema y derechos humanos, Olivier De Schutter, ha advertido ante la Asamblea General de las Naciones Unidas que el desmantelamiento de los sistemas de protección social en nombre de la austeridad “ha creado un terreno fértil para el avance de la extrema derecha”.

Según su informe, los recortes y reformas de bienestar adoptados en varios países han alienado a millones de personas en situación de pobreza, que se sienten abandonadas por la política tradicional y son fácilmente captadas por discursos populistas que prometen soluciones simples.

Los sistemas de bienestar se han vuelto punitivos

El experto denuncia que, en numerosos países, los programas de bienestar no reducen la pobreza, sino que estigmatizan y castigan a quienes buscan apoyo.

Estos sistemas —explica— obligan a aceptar empleos inadecuados bajo amenaza de sanciones, utilizan algoritmos que identifican falsos fraudes y llegan incluso a retirar la custodia de hijos cuando la pobreza se confunde con “negligencia”.

“Estas políticas aumentan la inseguridad económica, erosionan la confianza en las instituciones y dejan a millones de personas humilladas y abandonadas”, señala De Schutter.

Desigualdad y populismo: una relación directa

El informe muestra una correlación clara: por cada punto que crece la desigualdad de ingresos, el apoyo a los partidos populistas aumenta casi en la misma proporción.

Según De Schutter, “la extrema derecha se presenta como defensora de los/as olvidados/as por las élites, pero en realidad perpetúa las desigualdades que dice combatir”.

Una vez en el poder —añade—, estas fuerzas políticas recortan ayudas sociales, servicios sanitarios y programas de vivienda, beneficiando a las élites económicas a las que antes criticaban.

Políticas de exclusión y doble discurso

El relator denuncia el “doble discurso de la extrema derecha populista”: utilizar el malestar social para llegar al poder y después profundizar la pobreza mediante políticas que eliminan los salvavidas del Estado del bienestar.

En su informe, documenta recortes profundos en el gasto social en países tan diversos como Argentina, Reino Unido o Estados Unidos, acompañados de reducciones fiscales que trasladan riqueza de los hogares más pobres a los más ricos.
“Estas son las políticas de la exclusión —afirma—: decisiones deliberadas de cortar los apoyos a los pobres mientras se premia a los sectores más privilegiados de la sociedad”.

Replantear la protección social como derecho humano

Como respuesta, De Schutter llama a los gobiernos a invertir en sistemas de protección social universales basados en derechos, y no en beneficios condicionados o limitados.

“La protección social —subraya— no es caridad ni un favor bajo estrictas condiciones; es un derecho humano que debe garantizarse con dignidad y sin estigmas”.

También insta a abandonar la lógica del gasto como carga y a entender la inversión social como una herramienta para reducir la desigualdad y reforzar la cohesión democrática.

“Los populistas cosechan lo que las políticas de austeridad han sembrado”

El relator concluye que mientras los Estados traten la protección social como un coste a recortar, la extrema derecha seguirá creciendo sobre el descontento social que esas políticas generan.

Miles de personas en pobreza me dicen que se sienten vigiladas y no apoyadas. Si la protección social no se toma en serio como un derecho humano, los populistas seguirán cosechando lo que se ha sembrado”, advierte De Schutter.

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