El arraigo representa ya el 12% de las autorizaciones de residencia en vigor, mientras los nuevos tipos de arraigo sociolaboral y socioformativo ganan peso tras la entrada en vigor del nuevo Reglamento de Extranjería.
A 31 de marzo de 2026, un total de 423.606 personas extranjeras disponían en España de una autorización de residencia por arraigo en vigor, lo que supone un incremento de 94.842 personas respecto al mismo periodo del año anterior, equivalente a un crecimiento del 28,8%. Según los datos publicados por el Observatorio Permanente de la Inmigración (OPI), estas autorizaciones representan ya el 12% del total de autorizaciones de residencia en vigor del régimen de extranjería, consolidando el arraigo como una de las principales vías de regularización administrativa.
El arraigo familiar continúa siendo el más frecuente, aunque los nuevos tipos ganan protagonismo
El arraigo familiar sigue siendo la modalidad predominante, con 251.239 personas, el 59% del total. No obstante, el informe pone de manifiesto el impacto de la entrada en vigor del nuevo Reglamento de Extranjería, aprobado mediante el Real Decreto 1155/2024.
El nuevo arraigo sociolaboral se sitúa ya como la segunda modalidad más numerosa, con 57.858 personas (14%), seguido del arraigo social, con 49.594 personas (12%), y del arraigo para la formación, con 41.672 (10%). Por su parte, el arraigo socioformativo alcanza las 20.480 personas, mientras que el arraigo laboral y el de segunda oportunidad presentan cifras mucho más reducidas.
El informe señala que, mientras las nuevas modalidades experimentan un rápido crecimiento, el arraigo para la formación y el antiguo arraigo laboral continúan reduciendo progresivamente su peso tras la reforma normativa.
Mujeres y hombres presentan una distribución prácticamente equilibrada
Uno de los aspectos destacados del informe es la distribución por sexo. En el conjunto de las personas con autorización por arraigo, las mujeres representan el 52% y los hombres el 48%, manteniéndose una composición equilibrada.
Esta igualdad resulta especialmente visible en las nuevas modalidades de arraigo introducidas por el Reglamento de Extranjería, donde la diferencia entre mujeres y hombres no supera los cuatro puntos porcentuales.
No obstante, persisten diferencias según el tipo de autorización. Las mujeres representan el 58% de quienes disponen de arraigo familiar, mientras que en el arraigo para la formación su peso desciende hasta el 33%.
Colombia, Marruecos y Perú concentran más de la mitad de las autorizaciones
La nacionalidad colombiana continúa siendo la más numerosa entre las personas con autorización de residencia por arraigo, con 115.401 personas, el 27% del total.
Le siguen Marruecos, con 63.336 personas (15%), y Perú, con 41.277 (10%). Entre las tres nacionalidades concentran más de la mitad (52%) de todas las autorizaciones de residencia por arraigo en vigor.
El informe destaca además que las mayores variaciones anuales corresponden a las personas de nacionalidad peruana (46,9%) y colombiana (42,1%).
La edad y la composición por sexo varían según la nacionalidad
La edad media de las personas con autorización por arraigo se sitúa en 40 años, dos más que el año anterior.
Las personas venezolanas presentan la edad media más elevada, con 53 años, mientras que las procedentes de Nicaragua, Senegal, Paraguay y Honduras son las más jóvenes, con edades medias comprendidas entre los 34 y 36 años.
El documento también refleja diferencias por sexo entre nacionalidades. Las mujeres representan el 68% de las personas nicaragüenses con autorización por arraigo, el 66% de las hondureñas y el 65% de las venezolanas. En cambio, entre las personas de nacionalidad senegalesa, argelina y marroquí predominan claramente los hombres.
Madrid y Barcelona concentran casi un tercio de todas las autorizaciones
La distribución territorial muestra una elevada concentración en las grandes áreas urbanas.
Las provincias de Madrid y Barcelona reúnen conjuntamente el 32% de todas las personas con autorización de residencia por arraigo, con 76.249 y 57.554 personas, respectivamente.
A continuación se sitúan Valencia, con 23.283 personas, y Alicante, con 21.330. Madrid registra además el mayor crecimiento anual (59,5%), seguida de Alicante (14,2%), Valencia (13,8%) y Barcelona (13,3%).
En términos relativos, las provincias donde el arraigo tiene un mayor peso respecto al conjunto de autorizaciones de residencia son Asturias (23%) y Lugo (22%).
La mayoría obtiene su primera autorización de residencia mediante el arraigo
El 77% de las personas con autorización por arraigo no había tenido previamente ninguna autorización de residencia o estancia en vigor, por lo que el arraigo constituye su primera autorización administrativa.
El 23% restante sí había contado con una autorización anterior. Entre este grupo predominan quienes ya habían obtenido previamente otra autorización de arraigo, aunque también figuran antiguas autorizaciones por estudios, trabajo o como familiares de ciudadanía de la Unión Europea.
Siete de cada diez personas con autorización por arraigo están afiliadas a la Seguridad Social
El informe pone de manifiesto la elevada inserción laboral de este colectivo.
A 31 de marzo de 2026, el 70% de las personas con autorización de residencia por arraigo había estado afiliada a la Seguridad Social al menos un día durante el mes de referencia.
La afiliación alcanza niveles especialmente elevados entre quienes disponen de arraigo sociolaboral, donde supera el 90%, mientras que en el arraigo social y el arraigo familiar también se sitúa claramente por encima de la media. Por el contrario, las personas con arraigo para la formación presentan porcentajes inferiores, debido a que esta modalidad está vinculada prioritariamente a procesos formativos.
La consolidación del arraigo refleja el impacto de las reformas normativas
Los datos publicados por el OPI muestran la consolidación del arraigo como una de las principales vías de acceso a la residencia regular en España.
El crecimiento registrado desde las reformas introducidas en los últimos años, junto con la implantación de nuevas modalidades como el arraigo sociolaboral y el socioformativo, evidencia la importancia que esta figura ha adquirido dentro del sistema de extranjería. Asimismo, la elevada inserción laboral de las personas titulares de estas autorizaciones pone de relieve el papel del arraigo como instrumento para favorecer la integración social y el acceso al empleo de la población extranjera.