Por un Trabajo Digno, es un proyecto de la Comisión Ejecutiva Confederal de UGT, iniciado en el año 2006 gracias a la financiación de la Dirección General de Inclusión y Atención Humanitaria, del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones (MISSM), y desde el año 2007 también cofinanciado por el Fondo Social Europeo (FSE), en el marco de los distintos Programas Operativos (“P.O. Lucha contra la discriminación 2007-2013”, “P. O. de Inclusión Social y de la Economía Social 2014-2020” y “Programa de Inclusión Social, Garantía Infantil y Lucha contra la Pobreza 2021-2027 FSE+”). Este proyecto de sensibilización, tiene como objetivo prevenir la discriminación en el acceso y permanencia en el empleo así como promover la igualdad de trato en el ámbito laboral entre las personas nacionales de terceros países y la población autóctona. Entre sus acciones: sensibilizar a la sociedad mediante el Boletín Por un Trabajo Digno; informar a los trabajadores y trabajadoras sobre sus derechos y obligaciones en el ámbito laboral, elaborando y difundiendo material informativo específico; y realizar campañas de sensibilización contra la discriminación y los prejuicios como la campaña #TrabajoLibreDeBulos; dedicando siempre una especial atención a las mujeres trabajadoras extranjeras no comunitarias, así como a las personas de nacionalidad extracomunitaria que se encuentran en situación de riesgo de pobreza o exclusión.

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Las personas del norte de África concentraron el 80 % del discurso de odio analizado en septiembre

El sistema FARO detectó 96.270 contenidos de odio y narrativas discriminatorias en las redes sociales durante septiembre de 2026. La situación migratoria en Ceuta continuó marcando la conversación y la retirada de los mensajes notificados descendió del 73 % al 59 %.

El Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (OBERAXE) ha publicado su Boletín mensual de monitorización del discurso de odio en redes sociales correspondiente a septiembre de 2026.

El documento analiza contenidos localizados en Facebook, Instagram, X, TikTok y YouTube, así como la respuesta de las plataformas cuando estos mensajes son notificados. El OBERAXE advierte de que los resultados deben interpretarse con cautela porque FARO, la herramienta de inteligencia artificial utilizada para detectarlos, continúa en fase de optimización.

Aunque el número de contenidos localizados fue ligeramente inferior al de agosto, cuando se detectaron 101.025, el boletín confirma que la actividad se mantiene en niveles elevados.

La situación en Ceuta sigue alimentando los mensajes de odio

Las personas del norte de África fueron las destinatarias del 80 % de los contenidos analizados, ocho puntos más que en agosto. Los mensajes contra la población inmigrante en general aparecieron en el 19 % de los contenidos y los dirigidos contra las personas musulmanas, en el 14 %.

El discurso de odio contra las mujeres también aumentó ligeramente y estuvo presente en el 8 % de los mensajes, frente al 7 % del mes anterior.

La situación migratoria en Ceuta, iniciada a finales de julio, continuó siendo el principal desencadenante de la conversación hostil. Los contenidos relacionados con el cruce fronterizo representaron el 57 % de la muestra analizada, frente al 39 % registrado en agosto.

Estos mensajes se dirigieron principalmente contra personas del norte de África, población inmigrante y niños, niñas y adolescentes extranjeros no acompañados. A partir de hechos concretos se difundieron narrativas que presentaban a estos grupos como una amenaza para la seguridad, la convivencia o la integridad territorial y reclamaban su expulsión.

La inseguridad ciudadana apareció en el 37 % de los contenidos. Distintos incidentes ocurridos en Ceuta fueron utilizados para atribuir comportamientos delictivos o incívicos al conjunto de la población migrante.

También continuaron los mensajes sobre las políticas públicas, presentes en el 17 % de la muestra, que difundían la idea de que las personas migrantes reciben ayudas y recursos de manera preferente. Otro 10 % de los contenidos relacionó a la población de origen extranjero con las agresiones sexuales, generalizando hechos concretos para presentar al conjunto del colectivo como un riesgo para las mujeres.

Aumentan los mensajes deshumanizantes

El 41 % de los contenidos presentó a los grupos señalados como una amenaza, dos puntos menos que en agosto. En cambio, las expresiones de deshumanización o degradación grave aumentaron del 37 % al 40 %.

Los mensajes que reclamaban la expulsión representaron el 12 % de la muestra, mientras que un 4 % buscaba desacreditar a los colectivos afectados y un 2 % incitaba directamente a la violencia.

El lenguaje agresivo explícito, mediante insultos, amenazas y descalificaciones, apareció en el 58 % de los contenidos. Otro 36 % recurrió a la ironía o el sarcasmo para difundir prejuicios bajo una apariencia humorística.

Además, el 27 % incorporó imágenes, vídeos, memes, emoticonos o expresiones codificadas. Estos formatos aumentan la capacidad de difusión de los mensajes y dificultan que los sistemas automáticos de las plataformas los identifiquen con rapidez.

La retirada de contenidos cae al 59 %

Las plataformas eliminaron el 59 % de los contenidos que les fueron notificados, catorce puntos menos que en agosto. La mayor parte de las retiradas volvió a depender de la intervención de entidades reconocidas como alertadoras fiables.

Solo el 9 % de los mensajes fue eliminado después de una notificación realizada como usuario o usuaria normal. En cambio, otro 50 % se retiró mediante la vía especializada de trusted flagger o alertador fiable.

La respuesta varió considerablemente entre plataformas. TikTok eliminó el 89 % de los contenidos notificados y X el 83 %. Facebook retiró el 63 %, Instagram el 52 % y YouTube el 33 %.

Los datos de septiembre muestran cómo una situación concreta puede seguir generando discurso de odio durante varios meses y utilizarse para criminalizar a grupos enteros. También ponen de manifiesto la importancia de mejorar los mecanismos de detección y retirada, especialmente cuando las notificaciones proceden de usuarios y usuarias sin la condición de alertadores fiables.

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