De Sharpeville a Durban: memoria, avances y desafíos actuales en la lucha global contra el racismo
El 21 de marzo de 1960, la policía sudafricana asesinó a 69 personas que protestaban pacíficamente contra las leyes del apartheid. Este hecho marcó un punto de inflexión en la conciencia internacional frente al racismo institucional.
Seis años después, Naciones Unidas estableció esta fecha como un llamamiento global a combatir la discriminación racial. En 2026, la conmemoración adquiere un doble significado:
- 60 años del Día Internacional
- 25 años de la Declaración y Programa de Acción de Durban (DPAD), el principal marco internacional contra el racismo, la xenofobia y la intolerancia.
Este instrumento sigue siendo, según Naciones Unidas, una referencia clave para orientar la acción de los Estados y de la sociedad civil.
Persistencia del racismo: entre avances y retrocesos
A pesar de los avances logrados, organismos internacionales advierten de una
brecha entre los compromisos y la realidad.
El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos alerta de que el progreso está siendo cuestionado e incluso revertido. El racismo continúa manifestándose en múltiples ámbitos:
- relaciones sociales
- política
- medios de comunicación
- deporte
- entornos digitales
Asimismo, se señala el aumento del discurso de odio, especialmente dirigido contra
personas migrantes, refugiadas y solicitantes de asilo, y el papel amplificador de las plataformas digitales.
En este contexto, se subraya que
ningún país está libre de racismo, y que este fenómeno adopta nuevas formas, menos visibles pero igualmente persistentes.
Racismo, migración y entorno laboral
Diversas voces institucionales advierten de la creciente instrumentalización de la migración en discursos excluyentes. Las personas migrantes son señaladas como uno de los principales objetivos del odio racial contemporáneo.
Este escenario tiene un impacto directo en el ámbito laboral, donde persisten situaciones de discriminación, desigualdad de trato y vulneración de derechos, que requieren una respuesta activa desde los agentes sociales.
La necesidad de cambios estructurales
Naciones Unidas insiste en que la lucha contra el racismo exige
medidas estructurales y sostenidas, entre ellas:
- el refuerzo de políticas públicas de igualdad
- la participación efectiva de las personas afectadas en la toma de decisiones
- el desarrollo de mecanismos de justicia reparadora
- la acción coordinada de instituciones, parlamentos y sociedad civil
También se destaca la importancia de reconocer el papel de los organismos internacionales en la vigilancia y denuncia de vulneraciones de derechos.
Un llamamiento a la acción colectiva
El Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial no es solo una conmemoración, sino un recordatorio de que la lucha contra el racismo sigue vigente.
La erradicación del racismo requiere un compromiso sostenido y compartido: institucional, social y colectivo, en línea con los principios de igualdad, dignidad y derechos fundamentales.