Un estudio elaborado por la Oficina Nacional de Lucha contra los Delitos de Odio revela que cerca del 90% de los delitos de odio no se denuncian, con especial impacto en colectivos vulnerables, entre ellos personas migrantes.
El informe “Underreporting rate in hate crimes in Spain: Why is so high?”, elaborado por la Oficina Nacional de Lucha contra los Delitos de Odio (Ministerio del Interior), la Universidad Pontificia Comillas, la Universidad de Salamanca, así como varios investigadores especializados, analiza los resultados de una encuesta de victimización realizada en España y pone el foco en los delitos motivados por prejuicios, entre ellos el racismo y la xenofobia.
Estos delitos se caracterizan por dirigirse contra personas percibidas como “externas” al grupo social dominante, especialmente por motivos de origen étnico, nacionalidad o religión. El estudio confirma además que las personas migrantes sufren una mayor tasa de victimización, llegando al 10% frente al 2% de la población no migrante en estudios europeos comparables.
Un 90% de infradenuncia: una barrera clave para combatir la discriminación
El dato más relevante del estudio es que solo el 10,76% de las víctimas denuncian, lo que sitúa la tasa de infradenuncia en torno al 90%, una de las más altas entre todos los delitos.
Entre las principales razones para no denunciar destacan:
- La desconfianza en la policía o la percepción de que no se tomará en serio el caso.
- El desconocimiento de que se trata de un delito, especialmente en situaciones de discriminación cotidiana.
- El miedo a represalias o las barreras específicas que afectan a personas migrantes, como el idioma o la situación administrativa.
Este fenómeno invisibiliza especialmente los delitos motivados por racismo y xenofobia, dificultando la respuesta institucional y la protección de las víctimas.
Mayor presencia de mujeres víctimas y menor denuncia entre jóvenes
El perfil de las víctimas muestra una ligera mayoría de mujeres (alrededor del 50%), lo que refleja una mayor exposición o visibilidad de este colectivo en los datos analizados.
Sin embargo, el estudio también señala desigualdades en la denuncia:
- Las mujeres denuncian más en términos absolutos, aunque no existen diferencias significativas en la probabilidad de denunciar respecto a los hombres.
- Las personas jóvenes presentan las tasas más bajas de denuncia, lo que apunta a dinámicas de normalización o desconfianza institucional.
Además, los delitos más graves —como agresiones físicas o amenazas— son los que tienen mayor probabilidad de ser denunciados, mientras que formas más habituales de racismo cotidiano, como insultos o discriminación, tienden a quedar ocultas.
El informe subraya la necesidad de reforzar las estrategias de sensibilización, especialmente en el ámbito laboral y social, para visibilizar los delitos de odio, mejorar la confianza en las instituciones y garantizar la protección efectiva de las personas extranjeras o de origen migrante.