La Seguridad Social contabilizó en agosto una media de 3.551.759 personas afiliadas de nacionalidad extranjera. Son 482.490 más que hace un año, lo que supone un crecimiento interanual del 15,72 %, frente al 3,1 % registrado por el conjunto de la afiliación.
Los datos publicados por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones muestran que la participación de la población extranjera en el mercado laboral español continúa aumentando. En agosto de 2026 representaba el 15,9 % de todas las personas afiliadas a la Seguridad Social, cerca de una de cada seis.
Una vez descontadas las variaciones relacionadas con la temporada y el calendario, la afiliación extranjera también alcanzó un máximo histórico, con 3.526.093 personas.
Más de la mitad del empleo generado desde la reforma laboral
La población extranjera ha tenido un papel determinante en el crecimiento reciente del empleo. Desde junio de 2022 se han incorporado a la Seguridad Social más de 1,2 millones de personas trabajadoras de otros países. El 50,9 % de todo el empleo creado desde la entrada en vigor de la reforma laboral corresponde a este grupo.
Su incorporación contribuye, además, a compensar el envejecimiento de la población trabajadora. Entre las personas afiliadas procedentes de países no pertenecientes a la Unión Europea, el 40,4 % tiene menos de 35 años. Entre las personas de nacionalidad española, este porcentaje se reduce al 25,2 %.
La diferencia también se aprecia en las edades más avanzadas: las personas mayores de 54 años representan el 10,3 % de la afiliación procedente de fuera de la Unión Europea, frente al 22,1 % entre la población trabajadora española.
De las personas extranjeras afiliadas en agosto, 2.030.849 eran hombres y 1.520.910 mujeres. Por tanto, las mujeres suponían cerca del 43 % del total.
Marruecos era el país de nacionalidad más frecuente, con 407.350 personas afiliadas, seguido de Colombia, con 368.901; Rumanía, con 336.681, y Venezuela, con 248.550.
La regularización incorpora a cerca de 338.000 personas al sistema
El proceso extraordinario de regularización administrativa ha tenido un efecto directo sobre la afiliación. A 31 de agosto, 337.917 personas extranjeras se habían incorporado a la Seguridad Social a través de este procedimiento.
Casi ocho de cada diez, un total de 269.627 personas, estaban afiliadas en el Régimen General, mientras que 16.912 desarrollaban una actividad por cuenta propia. Por sexo, el proceso había permitido el alta de 203.418 hombres y 134.499 mujeres.
Estas cifras reflejan la importancia de la regularidad administrativa para facilitar la incorporación de las personas migrantes al mercado laboral formal y garantizar su acceso a los derechos vinculados al empleo y a la protección social.
Una aportación fundamental en sectores con elevada demanda de empleo
El peso de las personas extranjeras supera ampliamente el promedio del 15,9 % en varias actividades. En la hostelería representan el 33,6 % de la afiliación; en la agricultura, el 28,1 %; en la construcción, el 27 %; en las actividades administrativas, el 20,2 %, y en el transporte, el 18,5 %.
La proporción es todavía mayor en el empleo del hogar, donde las personas extranjeras constituyen el 47,6 % de la afiliación. En el Sistema Especial Agrario alcanzan el 39,2 %.
También ha mejorado la estabilidad de su empleo. El 86,8 % de las personas trabajadoras extranjeras por cuenta ajena tiene un contrato indefinido, frente al 58,9 % de promedio en los años anteriores a la reforma laboral. Su tasa de temporalidad se sitúa actualmente en el 14,1 %, muy próxima al 13,2 % correspondiente a la población afiliada española.
Por otra parte, el trabajo autónomo extranjero aumentó un 10,3 % durante el último año y alcanzó las 537.660 personas. Su presencia destaca tanto en la hostelería, la construcción o las actividades de los hogares como en sectores cualificados. En telecomunicaciones y programación informática, por ejemplo, las personas extranjeras representan ya una de cada tres afiliaciones por cuenta propia.
Los datos de agosto confirman que la población trabajadora extranjera no solo sostiene una parte creciente del empleo, sino que contribuye al relevo generacional, al emprendimiento y al funcionamiento de actividades fundamentales para la economía y la sociedad.