En 2024 se registraron 9.678 víctimas de trata de seres humanos en la Unión Europea, lo que supone un descenso del 8% respecto a 2023 y un cambio de tendencia tras los incrementos de años anteriores.
La estadística de Eurostat recoge también la evolución de personas sospechosas y condenadas, el perfil por sexo y la distribución por ciudadanía y formas de explotación.
Descenso de víctimas registradas y cambios en sospechosos y condenas
Eurostat indica que, en 2024, 12 de 27 países de la UE registraron aumentos en el número de víctimas, mientras que 14 países registraron descensos y 1 no mostró cambios.
En el mismo año:
- Se contabilizaron 7.966 personas sospechosas de trata, un 6% menos que en 2023.
- Las personas condenadas aumentaron un 13%, pasando de 2.309 (2023) a 2.599 (2024).
Mujeres y niñas: casi dos tercios de las víctimas registradas
En 2024, el 63% de las víctimas registradas fueron mujeres o niñas. Entre quienes ejercen la trata, la proporción femenina es significativamente menor: 24% entre las personas sospechosas y 21% entre las personas condenadas.
22 víctimas por millón de habitantes y diferencias entre países
La tasa en la UE fue de 22 víctimas registradas por cada millón de habitantes (frente a 24 en 2023). Los valores más altos se registraron en:
- Luxemburgo (71)
- Países Bajos (53)
- Austria (47)
- Grecia (45)
Los más bajos se observaron en Chequia (4) y en Croacia y Estonia (5).
Nacionalidad: el 64% de las víctimas son de países no pertenecientes a la UE
Eurostat subraya que la trata no requiere cruce de fronteras. En 2024, para el conjunto de la UE:
- 28% de las víctimas registradas tenían la nacionalidad del país que notifica
- 8% eran nacionales de otro país de la UE
- 64% eran nacionales de países no UE
En varios Estados miembros —entre ellos España—, Eurostat señala que más del 80% de las víctimas registradas procedían de países no UE.
Explotación sexual y laboral: pesos similares y aumento del trabajo forzado
Entre las víctimas cuya forma de explotación fue reportada en 2024, la explotación sexual fue la principal (46%), seguida muy de cerca por la explotación laboral/servicios forzados (37%), mientras que otros fines (como mendicidad forzada, actividades delictivas o fraude, entre otros) representaron el 16%.
Eurostat destaca además que, en los últimos seis años, se observa un aumento notable de las víctimas registradas por trabajo forzado o servicios forzados.