Por un Trabajo Digno, es un proyecto de la Comisión Ejecutiva Confederal de UGT, iniciado en el año 2006 gracias a la financiación de la Dirección General de Inclusión y Atención Humanitaria, del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones (MISSM), y desde el año 2007 también cofinanciado por el Fondo Social Europeo (FSE), en el marco de los distintos Programas Operativos (“P.O. Lucha contra la discriminación 2007-2013”, “P. O. de Inclusión Social y de la Economía Social 2014-2020” y “Programa de Inclusión Social, Garantía Infantil y Lucha contra la Pobreza 2021-2027 FSE+”). Este proyecto de sensibilización, tiene como objetivo prevenir la discriminación en el acceso y permanencia en el empleo así como promover la igualdad de trato en el ámbito laboral entre las personas nacionales de terceros países y la población autóctona. Entre sus acciones: sensibilizar a la sociedad mediante el Boletín Por un Trabajo Digno; informar a los trabajadores y trabajadoras sobre sus derechos y obligaciones en el ámbito laboral, elaborando y difundiendo material informativo específico; y realizar campañas de sensibilización contra la discriminación y los prejuicios como la campaña #TrabajoLibreDeBulos; dedicando siempre una especial atención a las mujeres trabajadoras extranjeras no comunitarias, así como a las personas de nacionalidad extracomunitaria que se encuentran en situación de riesgo de pobreza o exclusión.

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Fist hands, circle and diversity support human rights people, protest group and freedom of racism o

Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial -21 de marzo de 2023-

La migración es el único factor que hace crecer la población en España

Con motivo del Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial, la Unión General de Trabajadoras y Trabajadores ha elaborado el informe Población y Migración”  que analiza la situación de las mujeres migrantes en el mercado de trabajo y el incremento del riesgo de pobreza o de exclusión social por las consecuencias de la pandemia provocada por la COVID-19.

UGT recuerda que el 16´9% de la población empadronada en 2022, tiene su origen en un movimiento migratorio y que el 17’1% de las mujeres y el 19´1% de los hombres empadronados, tienen nacionalidad extranjera o han nacido en el extranjero. 

La migración hacia España es el único factor que hace crecer la población, de hecho, en el año 2022, nuestro país alcanzó el máximo de población empadronada hasta el momento, con 47.385.107 personas. De ellas el 50´9% son mujeres, un porcentaje que en el caso de la población de nacionalidad extranjera es del 49´5%. 

El informe recalca que, en materia de empleo, las mujeres extranjeras y las mujeres con doble nacionalidad, se encuentran sobrerrepresentadas en los grupos de ocupación con menores salarios medios brutos como “trabajadores de los servicios de la restauración” y “ocupaciones elementales”, de hecho, dos de cada tres mujeres de ambos grupos de población trabajan en estas ocupaciones. 

Las mujeres migrantes, las más vulnerables 

El documento afirma que, en términos de empleo, hay más similitudes entre mujeres extranjeras y con doble nacionalidad, que entre estas últimas y las mujeres de nacionalidad española. En este sentido, las mujeres nacidas en el extranjero, en mayor porcentaje que los hombres, consideran que su trabajo requiere un nivel de competencias más bajo que el último empleo que tuvieron antes de llegar a España.

UGT advierte de que la concentración en puestos de trabajo con menores salarios y la dependencia de las rentas del trabajo, son algunos de los factores que hacen a la población migrante más vulnerable a las crisis y, en este sentido, alerta de que la tasa de riesgo de pobreza de la población nacional de terceros países en el año 2021 con los ingresos del año 2020, alcanzó el 59%, un porcentaje superior a los dejaron los años de la crisis iniciada en 2008. Además, mientras que la renta anual media de la población de nacionalidad española y de la nacional de la UE aumentó entre los años 2019 y 2020, la de la población nacional de terceros países descendió un 19´3% y la tasa de riesgo de pobreza o de exclusión social de las mujeres nacionales de terceros países llegó al 66´2% y al 71´8% en el caso de las mujeres mayores de 55 años, de manera que el impacto de la crisis desatada por la COVID-19 ha sido más intenso en términos de ingresos y renta para este grupo de población. 

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