Las mujeres migrantes que trabajan en los sectores de cuidados, limpieza y trabajo doméstico están expuestas a múltiples riesgos psicosociales derivados de condiciones laborales precarias, altas exigencias emocionales y situaciones de discriminación o violencia en el trabajo.
Así lo señala un informe de la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA), que analiza cómo la intersección entre género, migración y tipo de empleo incrementa la vulnerabilidad laboral en estos sectores.
Sectores feminizados con alta exposición a riesgos psicosociales
El informe destaca que las mujeres migrantes se concentran en actividades de cuidados, limpieza y trabajo doméstico, ocupaciones que suelen caracterizarse por bajos salarios, escasa estabilidad laboral y limitada protección social.
Estas condiciones se combinan con factores organizativos y sociales que aumentan los riesgos psicosociales, como jornadas irregulares, alta intensidad de trabajo o escaso control sobre las tareas. Los riesgos psicosociales se relacionan con la forma en que se organiza el trabajo y con las relaciones sociales dentro del entorno laboral.
Violencia, acoso y discriminación en el entorno laboral
El informe señala que las mujeres en estos sectores tienen mayor probabilidad de sufrir acoso, discriminación o abuso verbal, así como otras formas de comportamiento adverso en el trabajo. Estas situaciones pueden proceder tanto de compañeros y supervisores como de terceras personas, como usuarios o clientes.
En el ámbito de los cuidados y servicios personales, donde el contacto con otras personas es constante, el riesgo de sufrir violencia o abuso verbal puede ser significativamente mayor que en otros sectores laborales.
La exposición continuada a estas situaciones puede tener consecuencias directas sobre la salud mental de las trabajadoras, incluyendo estrés, ansiedad o agotamiento emocional.
Carga emocional y presión laboral
Los trabajos vinculados al cuidado de personas o al servicio doméstico implican con frecuencia una alta carga emocional, ya que las trabajadoras deben afrontar situaciones difíciles o gestionar conflictos en el entorno laboral.
El informe destaca que las demandas emocionales y la presión temporal son factores importantes de estrés laboral. En el sector de cuidados, por ejemplo, una parte significativa de las trabajadoras declara trabajar bajo fuerte presión de tiempo o con cargas de trabajo elevadas.
A estas condiciones se suman la falta de autonomía en el trabajo y la escasa participación en la organización de las tareas, factores que incrementan los riesgos psicosociales.
Precariedad laboral y vulnerabilidad social
La investigación subraya que muchas mujeres migrantes en estos sectores se encuentran en situaciones de empleo precario o informal, con contratos temporales, jornadas parciales o relaciones laborales poco reguladas.
Estas circunstancias pueden dificultar la denuncia de abusos o la búsqueda de apoyo en caso de problemas laborales, aumentando el riesgo de aislamiento y deterioro del bienestar psicológico.
Además, el estatus migratorio o las barreras lingüísticas pueden limitar el acceso a información sobre derechos laborales y mecanismos de protección.
La importancia de medidas preventivas
El informe señala que la prevención de los riesgos psicosociales debe formar parte de las políticas de seguridad y salud en el trabajo. Entre las medidas recomendadas destacan:
- la evaluación sistemática de los riesgos psicosociales en los lugares de trabajo
- la creación de entornos laborales de apoyo y respeto
- la adopción de políticas de tolerancia cero frente al acoso y la violencia
- el refuerzo del apoyo organizativo y social en el entorno laboral
Estas acciones pueden contribuir a mejorar el bienestar de las trabajadoras y a reducir la exposición a factores de riesgo que afectan a su salud mental y su calidad de vida laboral.