Por un Trabajo Digno, es un proyecto de la Comisión Ejecutiva Confederal de UGT, iniciado en el año 2006 gracias a la financiación de la Dirección General de Inclusión y Atención Humanitaria, del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones (MISSM), y desde el año 2007 también cofinanciado por el Fondo Social Europeo (FSE), en el marco de los distintos Programas Operativos (“P.O. Lucha contra la discriminación 2007-2013”, “P. O. de Inclusión Social y de la Economía Social 2014-2020” y “Programa de Inclusión Social, Garantía Infantil y Lucha contra la Pobreza 2021-2027 FSE+”). Este proyecto de sensibilización, tiene como objetivo prevenir la discriminación en el acceso y permanencia en el empleo así como promover la igualdad de trato en el ámbito laboral entre las personas nacionales de terceros países y la población autóctona. Entre sus acciones: sensibilizar a la sociedad mediante el Boletín Por un Trabajo Digno; informar a los trabajadores y trabajadoras sobre sus derechos y obligaciones en el ámbito laboral, elaborando y difundiendo material informativo específico; y realizar campañas de sensibilización contra la discriminación y los prejuicios como la campaña #TrabajoLibreDeBulos; dedicando siempre una especial atención a las mujeres trabajadoras extranjeras no comunitarias, así como a las personas de nacionalidad extracomunitaria que se encuentran en situación de riesgo de pobreza o exclusión.

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La OIM alerta de que casi 8.000 personas migrantes fallecieron o desaparecieron en 2025 en todo el mundo

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) informó el 21 de abril de 2026 de que casi 8.000 personas migrantes fallecieron o desaparecieron en todo el mundo en 2025.

Según el nuevo balance difundido por la organización, el total acumulado desde 2014 supera ya las 82.000 muertes y desapariciones, mientras que al menos 340.000 familiares se habrían visto directamente afectados.

Un balance global que sigue creciendo

La OIM explica que estos datos parten del Resumen Mundial de Rutas Migratorias de su Matriz de Seguimiento del Desplazamiento (DTM) y de nuevos análisis del Proyecto Migrantes Desaparecidos (MMP). Ambos instrumentos permiten seguir los movimientos, las rutas cambiantes y las condiciones de los corredores migratorios, así como documentar muertes y desapariciones a partir de registros oficiales, informaciones periodísticas y datos aportados por las misiones de la organización.

La lectura conjunta de ambos informes muestra que el coste humano de la migración insegura sigue aumentando, incluso en contextos en los que se registran menos llegadas en algunas regiones.

Las rutas cambian, pero no son más seguras

La OIM subraya que la reducción de movimientos en determinadas zonas no implica una disminución real de la presión migratoria. Al contrario, los datos muestran que las rutas están cambiando más que mejorando y que los riesgos continúan siendo altos en trayectos cada vez más peligrosos.

La organización advierte de que detrás de estos cambios están factores como los conflictos, las presiones climáticas y los cambios de políticas, que alteran las vías migratorias ya establecidas. En palabras de la directora general de la OIM, Amy Pope, “las rutas están cambiando en respuesta al conflicto, las presiones climáticas y los cambios en políticas, pero los peligros siguen siendo absolutamente reales”.

Cambios regionales en los movimientos migratorios

El comunicado recoge varios ejemplos regionales de esta transformación de las rutas. En las Américas, los movimientos hacia el norte a lo largo de la ruta centroamericana cayeron marcadamente en comparación con 2024. En Europa, las llegadas también han declinado y el perfil de los movimientos ha cambiado: las personas de nacionalidad bangladesí se han convertido en el principal grupo de llegada, mientras que las llegadas de personas sirias han disminuido tras cambios políticos y de políticas.

En el Cuerno de África, los movimientos hacia Arabia Saudita bajaron ligeramente respecto a 2024, aunque siguieron por encima de los niveles de 2023. A su vez, los flujos desde África Oriental hacia África Meridional aumentaron a finales de año por cambios en la demanda de trabajo en el sur de Etiopía. En la ruta atlántica de África Occidental, las llegadas a Canarias disminuyeron significativamente tras el refuerzo de la cooperación fronteriza, pero los viajes se hicieron más largos, más peligrosos y más dispersos geográficamente.

Miles de personas migrantes siguen atrapadas en tránsito

La OIM señala además que, en todas las regiones, la DTM (Matriz de Seguimiento del Desplazamiento), herramienta que sirve para monitorizar cómo cambian las rutas migratorias y las condiciones en las que se producen los desplazamientos, detectó presiones persistentes a lo largo de las rutas migratorias. Miles de personas migrantes quedaron varadas en zonas fronterizas con acceso limitado a albergue, atención sanitaria y protección, mientras aumentaban los retornos y las reubicaciones, generando presión adicional sobre los servicios locales y dificultando la reintegración.

Un llamamiento a reforzar la protección y el apoyo a las familias

De cara al Foro de Examen de la Migración Internacional, la OIM pide renovar los compromisos de protección para prevenir más muertes y desapariciones y para ofrecer mayor apoyo a las familias afectadas por estas tragedias. La organización insiste en que la evidencia es clara: menos movimientos no significa automáticamente viajes más seguros, y salvar vidas exige más cooperación internacional y una inversión sostenida en respuestas basadas en evidencias.

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